Lluís Pons Livermore se encarga de la preparación física del Hestia Menorca y comparte las impresiones y los plazos de trabajo fijados para cuando empiecen los entrenamientos el próximo 29 de agosto.

Lluís Pons Livermore es una de las referencias del cuerpo técnico del actual Hestia Menorca. El menorquín, nacido el 9 de julio de 1985, licenciado en INEF y técnico en actividades físicas, hace seis años que está ligado a proyectos de baloncesto y ya el año pasado fue el preparador físico en la histórica temporada del ascenso a LEB Plata. Ahora comparte cuáles son los secretos, objetivos y ambiciones de cara al 29 de agosto cuando empiece la pretemporada.

¿Cuál es tu papel dentro del club?
Por un lado me encargo de la preparación física de todos los jugadores, a nivel individual y colectivo. Paso muchas horas con los jugadores y le transmito al entrenador cuál es el estado físico de los jugadores.

A punto de empezar la pretemporada y la temporada. ¿Qué nos espera?
Mientras Oriol Pagès, el entrenador, se encarga de la parte más táctica, yo me ocupo del trabajo físico y donde no tocamos tanta pelota. El primer mes tendremos sesiones dobles, en mañana, con trabajo de tecnificación de piernas, coordinación, core, y tarde, donde trabajaremos aspectos más tácticos y en la pista. Además, tres mañanas a la semana habrá cargas de gimnasio más el trabajo preventivo, una de las claves del éxito de la temporada anterior. Trabajamos 3 horas a la semana.

Fotografía Foto Nueve

Imagino que hay trabajo individual por posiciones…
Con los años y la experiencia vas adaptando el trabajo que haces. No es lo mismo lo que hacíamos hace 10 años que lo de ahora. Prácticamente todo el trabajo está enfocado en el ejercicio funcional para trabajar abdominales, core… Está pensado para que la transición de la sala fitness a la pista sea lo mejor posible. Obviamente, poniendo nombres, no es lo mismo el trabajo que le pedimos a Jan Orfila, que en gimnasio trabajamos mucho la fuerza pensando en el contacto, que lo que trabajamos con Sergi Llufriu, que no es tan física, sino que buscamos explosividad. Pitu, por ejemplo, como base, tiene otros objetivos.

¿Qué es lo más difícil de tu trabajo?
Mantenerlo implicado. Un jugador que llega cansando y fatigado con el trabajo de toda la semana acumulado, cuesta mantenerlo al máximo en la exigencia del trabajo físico. Aquí también trabajamos el aspecto mental. Intento, con los ejercicios y el trabajo que proponemos, mantener la mente activiada a los jugadores. Hay mucho juego, ejercicios de implementos, con la pelota. Buscamos que haya muchos estímulos a la hora de trabajar porque en la pista se nota de forma positiva.

¿Qué tardarán los jugadores en estar a tope?
Tenemos seis semanas de trabajo a tope. La primera semana es un periodo de adaptación ya que cada jugador llegará en unas condiciones diferentes y queremos que se pongan a la par en el aspecto anaeróbico. Luego habrá trabajo individual de piernas en función de cómo lleguen. La segunda semana pasamos del entreno aeróbico pasamos a la coordinación y fuerza, así como core, la base de todo ahora mismo. Luego trabajaremos la parte funcional y por parejas, trabajo en pista e introduciremos las escaleras, entre otras novedades.

¿Cuál ha sido el jugador que más le ha sorprendido en el trabajo?
En los últimos años he trabajado mucho con Sergi Llufriu desde que se fue a jugar fuera de Menorca y puedo decir que es un currante. De los que han venido de fuera de Menorca, no te sabría destacar un nombre. También hemos trabajado mucho con Jan.

¿Y a qué jugador le ha costado más seguir las rutinas de trabajo?
Tengo la suerte de que con todo el mundo hemos trabajado mucho y bien, y nadie me ha generado problemas. Puede que haya jugadores con más carácter y que puede ser complicado trabajar con ellos pero si les dejas las cosas claras desde el principio todo el trabajo fluye.