Ambos equipos pelearán a cara o cruz por mantener su puesto en la categoría durante la última jornada del campeonato, cita que la afición menorquina no se perderá asistiendo a Valladolid y animando desde casa.
Una temporada de 34 jornadas, disputadas en 224 días, con varios partidos de preparación y de competición copera entre medias, además de las innumerables horas de acondicionamiento. Todo ello concentrado en un partido, que no define el trabajo realizado, pero sí decide el futuro de UEMC Real Valladolid Baloncesto y Hestia Menorca.
La alegría y la tristeza convivirán en el último enfrentamiento del curso, el de este viernes, 9 de mayo, a las 21:00 horas en el Polideportivo Pisuerga, en una jornada unificada donde habrá otros duelos trascendentes, pero no tanto como éste, con el último puesto del descenso en juego y con la coincidencia de encontrarse para dicha resolución los dos clubes inmersos en la pelea por evitarlo.
Otra forma de enfocarlo es verlo como una nueva final, idéntica a las de ascenso que ambas entidades, con proyectos jóvenes, han vivido recientemente y con las que se han ganado el derecho de poder decir que han cumplido el sueño de pertenecer a la extinta LEB Oro y a la actual Primera FEB. La ambición pide más, que se prolongue lo máximo posible, y 40 minutos son los que separan a uno y otro combinado de continuar su idilio.

“Es uno de esos partidos por los que amamos tanto este deporte. Seguro que va a ser de muchísima tensión, de mucha energía, en el que los detalles se van a imponer, y hay que huir un poco de ese punto emocional para intentar enfocarse en el baloncesto: en la siguiente acción, el siguiente parcial, el siguiente cuarto y en los objetivos del partido”, remarca Javier Zamora en su última intervención previa ante los medios.
El técnico madrileño apuesta por “un partido cerrado y apasionante” al que todos sus jugadores llegan en su plenitud, “sanos y preparados”, para plantar cara al reto definitivo: “Ha sido una temporada dura y difícil, especialmente en este tramo final, pero llegamos con opciones de cumplir el objetivo, sabiendo que vamos a un campo y una ciudad histórica del baloncesto español, contra un equipo, además, que se juega el mismo destino que nosotros”.
Con esa premisa, la lógica apuntaba al cartel de ‘no hay billetes’ y se han cumplido los pronósticos. No obstante, la afición vallisoletana no ha sido la única que ha contribuido al lleno, ya que la afición del Hestia, desde distintos puntos de la geografía española, hará acto de presencia en la capital pucelana, acompañado al equipo en este momento tan importante de la historia del club.
“Nuestra afición es el pilar de este proyecto. Estamos sencillamente abrumados por todos los mensajes que recibimos diariamente, por el ‘feedback’ que recibimos en la calle, por todas esas personas que rápidamente han buscado la manera de ir a Valladolid a vivir esta final. Además, tanto IB3, con su cobertura en abierto, como el TimeOut, que va a juntar aquí a gran parte de la afición, nos van a ayudar con su empuje. Agradecimiento de corazón y, sobre todo, prometerles a todos ellos y ellas batalla”, expresa el entrenador del cuadro menorquín.

Entrando en detalles tácticos y técnicos del partido y del adversario, Zamora destaca la amplitud de registros de los blaquivioleta, centrando la presencia física en Samkelo Cele y Joshua Mballa, la habilidad anotadora desde el perímetro de Maj Kovacevic y un no tan viejo conocido como Eric Demers, la aportación nacional de Dani Manchón, Sergio de la Fuente y el menorquín Agustí Sans, pero, por supuesto, el liderazgo y versatilidad de sus estrellas: Mike Torres y Shemar Wilson.
“Es un equipo muy completo y compensado. Ahora están encontrando defensas de mucha energía y agresividad, mientras que, en la parcela ofensiva, a los jugadores que potencialmente tienen más puntos en las manos. Hay que centrarse en parar esos registros y, sobre todo, ir a un partido de básicos: de rebote, de uno contra uno, de siguiente acción, de tratar de estar sólidos en el pick and roll, de tratar de seleccionar bien los tiros, de correr después de buenas defensas… Agarrarnos a ese trabajo que venimos haciendo durante tantos meses y recuperar esa esencia que vamos a necesitar”, afirma.
Cierre a un año baloncestístico trepidante, con todo en juego, las aspiraciones intactas y la incertidumbre de saber qué pasará. Como en tu serie favorita, el capítulo final te puede no gustar tanto o apasionarte completamente, pero siempre sin que ese desenlace ponga en entredicho el disfrute vivido durante el camino.