Bintaufa vuelve a ser vital para las aspiraciones de los menorquines en su lucha por una plaza de PlayOff en un duelo ya clásico contra Grupo Ureta Tizona Burgos.

En la Isla, el baloncesto también es religión. La intensidad con la que se vive, el sufrimiento con el que se padece, la fortaleza que aporta, pero, sobre todo, la fe en unas creencias. La afición menorquina es devota de su Hestia Menorca y volverá a ir a comulgar a su templo predilecto en fechas de Semana Santa con el propósito de hacer comunidad y que eso ayude a potenciar el juego de su equipo, a olvidar la dinámica de tres encuentros consecutivos sin premio y a encontrar de nuevo el camino de una temporada que está siendo excelente en términos generales; lo que bien podría apodarse una ‘Resurrección’.

Un paralelismo que necesita adelantar los tiempos del calendario cristiano para que, en vez de caer en domingo, sea el sábado, concretamente este 4 de abril, a las 20:45 horas en el Pavelló Menorca, frente a un Grupo Ureta Tizona Burgos en plena misión de conseguir la permanencia. Un enfrentamiento que se ha convertido en fijo para ambos clubes en las últimas temporadas y que llega en un momento caliente del curso, con todos los equipos de Primera FEB disputando su “guerra particular”.

“Todo el mundo está implicado en algo, desde Melilla a Coruña. No hay ningún partido que se pueda pronosticar con claridad. Si quieres ganar en esta liga tienes que hacer las cosas muy bien y estar muy concentrado los 40 minutos y nosotros estamos con muchas ganas de jugar de nuevo en casa y queremos seguir intentando dar nuestra mejor versión”, analiza Javi Zamora.

El ‘coach’ madrileño contará de nuevo con las doce fichas completas tras la llegada de Tobias Rotegård a la disciplina, quien podría contar ya con sus primeros minutos este fin de semana para aportar “mucha versatilidad y alternativas” al juego y a las variantes tácticas del cuerpo técnico. Un acople que se amolda a varias posiciones y que, por qué no, puede generar un chute anímico y fresco al grupo.

El valle de resultados, no obstante, no merma el trabajo y la convicción de una plantilla que sabe que va a remontar el vuelo siguiendo los mismos principios que le han llevado a estar en una posición privilegiada: “A nivel emocional, veo muy bien al equipo. Tenemos en el grupo jugadores muy maduros y de mucha experiencia a pesar de ser jóvenes. Lo que hacemos dentro del equipo es disfrutar de cada día y analizar las cosas que podemos mejorar, tanto en las derrotas como en las victorias. Si hace unos meses nos hubiesen dicho que a falta de siete jornadas íbamos a estar en posiciones de PlayOff dependiendo de nosotros para conseguir este sueño después de casi 15 años en la Isla sin poder vivirlo, seguramente lo hubiésemos firmado”.

Con eso, más la seguridad de haber cumplido el objetivo primigenio con el que se ha asegurado un año más su presencia en la categoría, el equipo isleño afronta estas siete finales sabiendo que, aunque no atraviesa “un momento de gran acierto”, tiene otros muchos aspectos en los que centrarse, “mejorar en otras parcelas para que, cuando el acierto llegue, nos pille bien preparados y con opciones de ganar”.

Para nada se lo pondrá fácil un Grupo Ureta Tizona Burgos “que ha pasado muchas dificultades durante el año”, pero que este último fin de semana dio muestras de rebeldía, expresando el compromiso del equipo en salvar la categoría, algo que también se ha corroborado desde los despachos del club burgalés, haciendo oficial la incorporación del internacional sueco Chris Czerapowicz, con una dilatada trayectoria en ACB.

Su llegada y la del exterior Michael Nugu hace unas semanas refuerzan las bases de un equipo vertiginoso en la ofensiva: “Vienen de hacer un gran partido, mostrando mucha resiliencia y esas ganas de salir de la situación en la que están. Son top 3 en ‘pace’ de la liga, siguiendo esa tendencia de jugar mucho ‘early offense’, sacar rápido, tener las primeras opciones de canasta en pocos segundos y ser agresivos en el rebote ofensivo.

Un gran núcleo de jóvenes nacionales formado por Ramón Vilà, Rodrigo Seoane, Arnau Parrado, Gerard Jofresa y Gabriel Gil, todos con varios años de rodaje por la categoría, aunque no más que su capitán, Ayoze Alonso. Junto a ellos, las apuestas internacionales de Marquis Jackson, Felix Terins, Jan Zidek y Javonte Brown conforman una plantilla de talento para un club que lleva creciendo como proyecto de manera exponencial en los últimos cursos y que ha sido uno de los equipos que mejor han sabido competirle a los insulares.

Aún con la victoria de la ida por parte del Hestia, el histórico refleja un 4-2 a favor de los castellanoleoneses, un margen que puede reducirse con un pequeño “milagro”: que el Domingo de Resurrección llegue en Sábado Santo, rompiendo con la Vigilia Pascual y la tradición de silencio y espera que caracteriza a la festividad. De hecho, el Pavelló Menorca se prepara para todo lo contrario, con un ambiente efervescente y el apoyo innegociable de los fanáticos a un equipo que lo volverá a dejar todo frente a los suyos: “Vamos a tener que hacer un partido muy serio. Tenemos que intentar trabajar las parcelas del rebote y el balance y tratar de volver a sumar una victoria que se antoja importantísima en esta recta final”.

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